Los conductores sabemos que es nuestro
deber manejar nuestro vehículo a velocidades ajustadas a las normas de
tránsito.
Pero más allá de
la obligación, existen razones para bajarle al ritmo del acelerador ¿Sabías que
manejar a altas velocidades consumes más combustible y aumentas el desgaste de
las llantas, los frenos, el motor y la suspensión de tu carro? En este artículo
te mostramos datos y estadísticas basados en importantes estudios sobre este
tema.
A mayor velocidad, mayor accidentalidad
Según la OMS, el
aumento de la velocidad promedio está relacionado con la probabilidad de la
ocurrencia de un accidente de tránsito, como con la gravedad y consecuencias
del mismo. Se estima que un aumento del 5% en la velocidad promedio ocasiona un
aumento de hasta el 10 % de los accidentes que causan traumatismos (heridas) y
el 20% en los accidentes con víctimas mortales.
Además, las
posibilidades que tiene un peatón de sobrevivir a un accidente de tránsito
aumentan en un 90 % si el vehículo que lo atropella conduce a 30 kilómetros por
hora o menos, que es la velocidad máxima para transitar por cruces o
intersecciones y que es donde encontramos los peatones interactuando con la vía
pública. Estas posibilidades disminuyen a la mitad si el vehículo va a una
velocidad superior a los 40 kilómetros por hora.
A mayor velocidad, mayores errores en
la conducción
La revista
española de investigaciones Eroski consumer también trae importantes datos
sobre la accidentalidad en el mundo y la incidencia de los errores en la
conducción cuando excedemos los límites de velocidad. Algunos de ellos los
resumimos a continuación:
La velocidad
depende en gran medida de la familiaridad que tenga el conductor con la
carretera. A mayor conocimiento de la vía, mayor velocidad.
Las curvas suaves
son los tramos más peligrosos cuando se circula con exceso de velocidad. La
causa es el exceso de confianza del conductor.
En una
intersección, la posibilidad de maniobras evasivas de urgencia son menores si
la velocidad es mayor.
Cuando llueve, el
24% de los accidentes son motivados porque la velocidad es inadecuada.
El 83% de los
accidentes por velocidad se debe a que el conductor no adapta su conducción a
las circunstancias que le rodean (lluvia, niebla, terrenos difíciles, alto
tráfico etc.).
El riesgo de
sufrir un accidente cuando se toma una curva a una velocidad incorrecta se
triplica.
Cuanto mayor sea
la velocidad de aproximación a una curva mayor es la inseguridad potencial de
ésta.
A mayor velocidad, mayores riesgos
El Fondo de Prevención
Vial también nos llama la atención sobre la incidencia de la velocidad en la
accidentalidad. Según cifras de esta importante organización, la velocidad
causa el 40 % de los accidentes en el país, siendo las víctimas más vulnerables
los ciclistas, motociclistas y los peatones (sobre todo la población mayor). La
mayoría de ellas (65%) muere en las zonas urbanas, aunque el riesgo de que un
accidente cobre víctimas mortales es 11 veces mayor cuando se conduce por
carretera.
A mayor velocidad, más gastos
También, El Fondo
de Prevención Vial nos indica que está demostrado que andar a más de 80
kilómetros por hora incrementa el consumo de combustible en un 20 y 40%.
A mayor velocidad, más daños
Pero no solo la
accidentalidad se incrementa al aumentar la velocidad al conducir. El desgaste
que hacemos de los diferentes sistemas del vehículo también es notorio.
Algunos de los
daños que ocasiona manejar a altas velocidades están:
Desgaste prematuro de llantas y frenos.
Daños en el motor:
el exceso de revoluciones eleva su temperatura y así pueden ocurrir fallas en
la lubricación de sus partes.
Daños en la
suspensión por causa de golpes y otros sucesos que ocurren al disminuir la
capacidad de reacción del conductor y su incapacidad para esquivarlos.
Para recordar:
El Código Nacional
de Tránsito colombiano es claro en cuanto a los límites de velocidad a los que
deben circular los vehículos en las diferentes vías del país. Recordemos lo que
dice este código al respecto:
En carretera, la
velocidad máxima permitida para los vehículos particulares es de 100 kilómetros
por hora y los de transporte público y escolar, 80. En caso de que la carretera
no esté señalizada, la velocidad de manejo debe ser de 80 kilómetros por hora.
En vías urbanas y
municipales, el límite de velocidad quedó establecido en máximo 60 kilómetros
por hora, en vías residenciales y escolares, el límite es 30 kilómetros por
hora.
Hay que aclarar
que cada Secretaría de Tránsito tiene la potestad de cambiar dichos límites, y
por ello, la velocidad en las vías de una ciudad o departamento pueden variar.
Según este mismo
código, el exceso de velocidad tiene una multa de 15 salarios mínimos diarios
legales diarios vigentes.
Como ves, aumentar
la velocidad en la conducción también aumenta los dolores de cabeza para el
conductor. Maneja a una velocidad adecuada y respeta los límites de velocidad
establecidos.
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